Los trenes estuvieron presentes en mi niñez, de un modo muy entrañable. Con el tiempo, siempre me gustaron las películas en que aparecieran y ligaran las vidas de los personajes de un modo u otro. Los veo como un símbolo espiritual de tránsito que une lugares, emociones, historias e incluso diferentes períodos de tiempo.

martes, 21 de octubre de 2008

Las Trillizas de Belleville - 2003


Por recomendaciones de un sobrino, aún cuando siempre escuché muy buenas críticas sobre esta película, me decidí a arrendar esta película franco canadiense. Y porqué esta película en mi blog de Trenes en el cine etc....

Verán: me encontré con una película animada absolutamente fuera de cualquier otro marco que yo hubiese visto. Con personajes extravagantes y caricaturescos pero de una riqueza inmensa, no en aspectos monetarios, como en la fuerza de ellos. Es de un delirio visual, alucinante, indescriptible.

Muy resumidamente se trata de una abuela Madame Souza y su nieto Champion quien desde pequeño ha soñado con ser ciclista y dar la Vuelta a Francia y su perro Bruno. La película muestra el ingenio de esta abuela super poderosa por convertir a su nieto en un ciclista de elite para que logre su meta de participar en esa famosa carrera. En el devenir de la misma Champion es secuestrado por unos mafiosos para usarlo en carreras clandestinas por apuestas. La abuela y el perro parten en una loca persecución a través del océano a veces de características epopéyicas, tras el objetivo de recuperar a Champion. Llegan a una ciudad Belleville, que sin duda alude a Nueva York y su sociedad donde conocen a las trillizas que en la época de los 30's fueron famosas cantantes y ahora sobreviven cantando en tugurios de mala muerte y que se les unen en el rescate.

Pero, y aquí viene la conexión con los trenes, toda la película está cruzada por la presencia de ellos, y que en especial afectan al querible y gordo perro sabueso, Bruno, que por supuesto también juega un rol muy importante en toda la historia: desde que siendo pequeño un tren eléctrico juguete de Champion niño le pisa la cola, cosa que Bruno resiente muchísimo, y mientras va avanzando el tiempo (que se muestra en forma genial a través de la animación) y se construye, prácticamente sobre la casa de la abuela una vía del tren por donde Bruno ve pasar, al comienzo trenes antiguos en los que alcanza a ver a los pasajeros, hasta que pasado el tiempo son trenes más veloces que sólo ve pasar raudos. También el tren domina el paisaje de la ciudad en que se convierte el lugar en que vivían mientras Champion entrena bajo la guía de esta siempre ingeniosa e incansable abuela. Luego que llegan a Belleville y conocen a la trillizas que los acogen en su casa, nuevamente ahí estaba el tren (o subway elevado?) pasando en todo momento y siempre Bruno asomado a la ventana y ladrando quizás recordando al trencito de juguete que le pisó la cola. No creo que esa continua presencia sea sólo una anécdota que afecta en especial a Bruno. Su creador Sylvain Chomet debe haber querido transmitir algo, quizás lo efímero de las cosas, o el anonimato de tantas personas que van y vienen y que sólo reciben la atención de este perro...no lo sé...

En este segmento de la película se puede ver el sueño de Bruno, siempre relacionado con vías y ruedas que siempre rodearon su vida, tras el cual descubre la pista de los mafiosos.

2 comentarios:

Rodrigo Vidal Villalba dijo...

Que bueno que te gustó. En realidad es una película que toma muchos elementos diversos que permiten verla desde un aspecto muy personal. También dibujos de muy buena calidad. Bellísima.
Y ya que te gustó te recomiendo lo siguiente: El Viaje de Chihiro, de Hayao Miyazaki. Normalmente no te la recomendaría ya que no sabría como motivarte a verla, salvo decirte que es muy buena, pero ya que te gusta lo de los trenes, creo que es una buena razón. Disfrútala.

viejana dijo...

Rodrigo:
No sólo vi esa que me recomiendas y estoy de acuerdo contigo.También vi y muchas veces El Castillo Andante del mismo Miyazaki que me gustó aún más. No sé si fue porque se acercaba mucho a cuentos que leí de niña, y creo que no era precisamente en una versión infantil, del maravilloso libro Las Mil y una Noches. No sé. Su música también me gustó mucho.
Cariños